
Cada vez falta menos para este cambio y, si tu empresa maneja datos de clientes, trabajadores o proveedores, es momento de empezar a prepararse.
La Ley 21.719 está cada vez más cerca y, si tu empresa maneja datos de clientes, trabajadores o proveedores, es un buen momento para empezar a prepararse.
Pero ¿qué significa realmente esta nueva ley y qué tienes que hacer para cumplirla?
La nueva normativa significa que tendrás que mirar con más atención qué datos personales recoge tu empresa, para qué los usa, dónde los guarda y quién puede acceder a ellos.
En esta guía te contamos, de manera simple, qué deberías revisar y por dónde empezar para que tu empresa llegue preparada a la entrada en vigencia de la Ley 21.719 el 1 de diciembre de 2026.
Por eso, una de las preguntas que toda empresa debería hacerse ahora es:

¿A qué empresas afecta la Ley 21.719?
La Ley 21.719 afecta a las organizaciones que tratan datos personales, independiente de su tamaño o industria. Esto significa que no es un tema exclusivo de grandes empresas o compañías tecnológicas.
En la práctica, hay sectores que manejan grandes cantidades de información personal y que tendrán que prestar especial atención a esta nueva normativa.
Entre ellos se encuentran:

Educación:
Universidades, institutos profesionales, centros de formación y organismos de capacitación.

Salud:
Clínicas, centros médicos, consultas y otros prestadores de salud.

Retail y e-commerce:
Empresas que gestionan datos de clientes, compras y medios de contacto.

Servicios financieros:
Instituciones y empresas que manejan información financiera y personal de sus clientes..

Recursos Humanos y consultoras:
Organizaciones que gestionan datos de trabajadores, candidatos y procesos de selección.

Fundaciones y organizaciones sin fines de lucro:
Entidades que recopilan y administran información de sus beneficiarios, colaboradores o socios.

Empresas de servicios:
Especialmente aquellas que gestionan grandes volúmenes de datos personales.
También pueden verse involucradas empresas de otros rubros, ya que prácticamente cualquier organización puede tratar datos personales de clientes, trabajadores, proveedores o usuarios.
Por eso, más que preguntarse si una empresa “tiene bases de datos”, la pregunta es:
“¿Qué datos personales manejamos, para qué los usamos y cómo los estamos protegiendo?”
La respuesta a esas preguntas es un buen punto de partida para saber qué tan preparada está una organización para la entrada en vigencia de la Ley 21.719.
¿Qué cambia con la Ley 21.719?
La Ley 21.719 no solo establece nuevas reglas para el tratamiento de datos personales. También cambia la forma en que las empresas deberán gestionar, proteger y demostrar el cumplimiento de estas obligaciones.
En la práctica, las organizaciones tendrán que saber qué datos manejan, por qué los utilizan, quién puede acceder a ellos y qué medidas tienen para protegerlos.
Estos son algunos de los principales cambios que las empresas deberían comenzar a revisar.
1. Nuevos derechos para las personas
La nueva normativa reconoce distintos derechos de los titulares de datos personales, entre ellos el acceso, rectificación, supresión, oposición, portabilidad y bloqueo de sus datos.
¿Y qué significa esto para una empresa?
Que no basta con tener una política de privacidad publicada en el sitio web. La organización también deberá estar preparada para recibir, gestionar y responder las solicitudes de las personas dentro de los procedimientos y plazos que correspondan.
Por eso, es importante preguntarse desde ahora:
¿Qué hacemos si un cliente o trabajador nos solicita saber qué datos tenemos sobre él?
La empresa debería tener claro quién recibe estas solicitudes, cómo se revisan, quién las responde y dónde queda registrada la gestión.
2. Las empresas deberán justificar por qué pueden tratar los datos

Uno de los aspectos centrales de la Ley 21.719 son las bases de licitud del tratamiento de datos personales.
En términos simples, una empresa debe poder explicar por qué está legalmente autorizada para recopilar, utilizar, almacenar o comunicar determinados datos.
No basta con saber qué información tiene la organización. También es necesario saber:
¿Por qué estamos legalmente autorizados para tratar estos datos?
3. Mayor responsabilidad sobre la seguridad y confidencialidad
Proteger los datos personales no significa solamente evitar que alguien pueda acceder a una base de datos.
Las empresas deberán adoptar medidas técnicas y organizativas adecuadas para proteger la información y preservar su seguridad y confidencialidad.
Esto implica revisar aspectos como:
- Quién puede acceder a los datos
- Cómo se almacenan
- Cómo se protegen
- Qué medidas existen frente a incidentes
- Qué ocurre cuando se produce una brecha de seguridad
La pregunta ya no debería ser solamente “¿dónde guardamos los datos?”, sino también:
¿Qué estamos haciendo para protegerlos?
4. La protección de datos debe considerarse desde el inicio

La protección de datos no debería incorporarse cuando un proyecto ya está terminado.
La Ley 21.719 contempla la protección de datos desde el diseño y por defecto, considerando aspectos como las finalidades del tratamiento, el contexto y los riesgos asociados.
En la práctica, esto significa que cuando una empresa desarrolla un nuevo servicio, implementa una plataforma, crea un formulario o comienza a recopilar nuevos datos, debería considerar desde el inicio qué información necesita realmente, para qué la utilizará y cómo la protegerá.
5. El cumplimiento también requiere prevención
La nueva normativa contempla la posibilidad de adoptar voluntariamente un modelo de prevención de infracciones estructurado como un programa de cumplimiento.
Este modelo puede considerar distintos elementos, como la identificación de riesgos, protocolos y procedimientos preventivos, formación y la designación de un Delegado de Protección de Datos (DPO) cuando corresponda.
Más que crear documentos aislados, la idea es que la protección de datos forme parte de la manera en que la empresa gestiona sus riesgos y toma decisiones.
¿Qué riesgos existen para las empresas?
Cumplir con la Ley 21.719 no es solamente una cuestión de buenas prácticas. La nueva normativa establece un régimen de infracciones y sanciones para quienes incumplan sus obligaciones.
Las infracciones leves pueden ser sancionadas con amonestación escrita o multas de hasta
5.000 UTM; las graves, con multas de hasta 10.000 UTM; y las gravísimas, con multas de hasta 20.000 UTM.
¿Cómo saber si tu empresa está preparada para la Ley 21.719?
Antes de comenzar a modificar contratos, políticas o procedimientos, el primer paso es conocer la situación actual de la empresa.
¿Está tu empresa preparada para la Ley 21.719?

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La preparación para la Ley 21.719 no debería comenzar cuando llegue una fiscalización.
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